robertito dice que no hay momento donde abracemos a la soledad con más fuerza que cuando, sin compañoa alguna, nos encontramos azorados por la inmensidad de nuestras camas. ese lugar que debería ser nuestro espacio de reposo se convierte sin más en un disparador de pensamientos y emociones que lo único que logran es alejanrnos del tan deseado descanso.

robertito asegura que es en situaciones como esta donde desnudos y sin máscara alguna nos enfrentamos a nuestro peor enemigo. ese que nos conoce mejor que nadie y que sin ningún pudor va a explotar todas nuestras debilidades e inseguridades para derrotarnos. aquel que no sabe de límites al momento de atacarnos cual sigiloso asesino o brutal barbaro.

pero robertito dice que no debemos dejarnos superar. no por tropezarse se cae el hombre. hay que enfrentarse y resistir. hay que tomar posiciones y atacar. hay que detenerse solo (y sólo) cuando derrotado el enemigo podamos disfrutar de nuestra victoria.

ahora robertito se va a dormir…